28 de Julio: Día Mundial contra la Hepatitis 2022

La importancia del testeo oportuno y la prevención de transmisiones


Este año bajo el lema “Una atención contra la hepatitis más cerca de ti”, la OMS propone el objetivo de eliminar las hepatitis víricas de aquí a 2030.


En el Día Mundial contra la Hepatitis 2022, la OMS subraya la necesidad de acercar la atención a las hepatitis a los centros de atención primaria y a las comunidades para dar más acceso al tratamiento y la atención, sea cual sea el tipo de hepatitis que se padezca.


El 28 de julio, se celebra el Día Mundial contra la Hepatitis, en conmemoración al natalicio del Dr. Baruch Blumberg, premio Nobel de Medicina 1976, quien descubrió el virus de la hepatitis B y desarrolló una prueba diagnóstica y la vacuna.


La efeméride, que data de 2010, tiene como objetivo principal hacer un llamado mundial para una respuesta integral en la lucha contra la hepatitis. Desde entonces, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) se han movilizado para unir esfuerzos y establecer estrategias para combatir la hepatitis a nivel regional y mundial.


La hepatitis es la inflamación del hígado causada por diversos factores, principalmente por virus, aunque puede existir hepatitis bacterianas y hepatitis tóxicas por consumo de alcohol, venenos, fármacos. La hepatitis viral es una enfermedad transmisible, aguda y crónica; ha alcanzado especial magnitud en todo el mundo y es considerada un problema para la salud pública, comparable a otras enfermedades transmisibles importantes, como el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), la tuberculosis y el paludismo. A pesar de la enorme carga que supone para las comunidades de todas las regiones del mundo, hasta hace poco la hepatitis prácticamente se había pasado por alto como prioridad sanitaria y para el desarrollo.


Los virus de la hepatitis según su agresividad1


La hepatitis A es una enfermedad aguda, esencialmente benigna, que se cura sola en la gran mayoría de los casos. Raramente produce formas fulminantes que llevan a la muerte o a la necesidad de un trasplante.


Se la puede contraer a través de agua y comida que estén contaminadas con materia fecal que contenga el virus, es por eso que las probabilidades de producir epidemias con cientos o miles de casos son muy altas. La prevalencia de infección por el virus A tiene una estricta relación con el desarrollo sanitario de las comunidades. Los casos de hepatitis A en Argentina, especialmente los fulminantes, han disminuido notablemente desde que se incorporó al calendario, en junio del 2005, la vacuna en el primer año de vida.


La hepatitis B puede contraerse de manera sanguínea o por transmisión sexual, o incluso de forma vertical de la madre al recién nacido. Es una enfermedad que puede evolucionar de aguda a crónica, producir cirrosis y cáncer hepático, e incluso puede reactivarse al deprimirse las defensas como ocurre en los tratamientos de quimioterapia. La hepatitis B puede prevenirse con una vacuna que todos deben recibir y controlarse de manera muy efectiva con tratamientos antivirales.



La hepatitis C, por su parte, aunque afecta a alrededor del 1% de la población de Argentina, progresa en silencio ya que carece de síntomas y es una causa frecuente de cirrosis y cáncer hepático. La infección por el virus C se debe a que el 80 o 90% de los casos evolucionan a formas crónicas. Sin embargo, y afortunadamente, más del 95% de los casos se curan con el uso de nuevos tratamientos antivirales que son de corta duración (8 a 12 semanas) y con muy pocos efectos adversos.


Las hepatitis víricas B y C afectan a 325 millones de personas en el mundo, y causan 1,4 millones de muertes al año. Son la segunda enfermedad infecciosa más mortífera después de la tuberculosis, y hay nueve veces más personas infectadas por estos virus (VHB y VHC) que por el VIH.



Aunque se cree extinta en la década del 90, momento en el que esta hepatitis viral llegó a tener gran importancia clínica al afectar al 20% de los pacientes que tenían una infección crónica por el virus de la hepatitis B, la hepatitis D está repuntando en algunos países de Europa como España y su prevalencia se sitúa en torno al 5%.


El perfil del paciente con hepatitis D ha variado en el tiempo. A finales del siglo pasado, los más afectados por la enfermedad eran usuarios de drogas por vía parenteral y hemofílicos que habían recibido transfusiones de sangre contaminada con los dos virus. Sin embargo, debido a los programas de vacunación frente al virus de la hepatitis B y a las mejoras en los cribados, la prevalencia disminuyó de forma significativa en España.


La razón principal de este incremento se debe, entre otras circunstancias, a los fenómenos migratorios que llegan a España procedentes del África subsahariana y el Este de Europa, donde la hepatitis D tiene todavía una prevalencia elevada. A diferencia de la hepatitis B y C, no hay opciones de tratamiento de respuesta aceptable, lo que provoca que la enfermedad tenga un pronóstico más desfavorable aún y más probabilidades de contraer cirrosis o cáncer hepático.


Hepatitis infantil de origen desconocido


Este año, el Día Mundial contra la Hepatitis coincide con un brote de hepatitis infantil aguda de origen desconocido, del que se han registrado hasta mediados de julio un total de 1.010 en 35 países, entre ellos 22 mortales. En un 5 % de los casos (46 en total) los niños necesitaron trasplantes.


Dado que las causas actuales aún se desconocen, la OMS sostiene que la decisión de realizar pruebas en este momento debe basarse en la evaluación clínica y en la necesidad de descartar las posibles causas conocidas de hepatitis aguda grave en los niños. Los principios de las prácticas correctas de investigación clínica deben prevalecer y guiar tanto a los médicos como al personal de salud cuando atiendan a niños que presenten signos y síntomas de hepatitis aguda grave. Asimismo, dicha entidad, recomienda que los médicos, epidemiólogos y científicos de laboratorios consulten la definición de caso de la OMS para determinar qué casos se deben notificar y posiblemente investigar, la cual se actualiza periódicamente.


Un desafío para 2030


El fin de celebrar el Día Mundial contra la Hepatitis es dar visibilidad y unir fuerzas a través de estrategias para capacitar, informar y difundir sobre el tema. En el corriente año, la OPS y la OMS convocan a facilitar la prestación de servicios y proponen estrategias para ponerle fin a la hepatitis, al VIH y a las infecciones de transmisión sexual, en una nueva era sanitaria mundial para el periodo comprendido entre 2022 y 2030.


Según la OMS, el éxito de la eliminación requiere la ampliación de 5 intervenciones claves:


1. La vacunación infantil contra la hepatitis B
2. Prevención de la transmisión del virus de la hepatitis B de madre a hijo
3. Seguridad de las inyecciones y de la sangre
4. La reducción de daños
5. Pruebas y diagnóstico, tratamiento y atención.


Dichas estrategias parten de los logros y las lecciones aprendidas en las políticas mundiales del sector de la salud para el periodo 2016-2021, teniendo en cuenta los cambios epidemiológicos, tecnológicos y contextuales acaecidos durante los últimos años. Además, se sigue fomentando los aprendizajes en todas las áreas y generar oportunidades de aprovechar las innovaciones y los nuevos conocimientos para responder a las epidemias en cuestión.


En la Región de las Américas, según los datos más recientes:2


Cada año hay 10 000 nuevas infecciones por el virus de la hepatitis B, y 23 000 muertes.
Según las estimaciones más recientes de la OMS, en toda la Región de las Américas se producen cada año 67 000 nuevas infecciones por el virus de la hepatitis C, y 84 000 muertes.
Solo en 18% de las personas con hepatitis B la infección llega a diagnosticarse; de ellas, apenas 3% reciben tratamiento.
Solo en 22% de las personas con hepatitis C crónica la infección llega a diagnosticarse; de ellas, solo 18% reciben tratamiento.


Ley Nacional N° 27675


La reciente Ley de Respuesta Integral al VIH, Hepatitis Virales, otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y Tuberculosis (TBC)3 , busca garantizar el acceso universal y gratuito al tratamiento, por parte de prestadores públicos y privados, para todas las personas afectadas por VIH, hepatitis virales y tuberculosis, incluyendo la producción pública de la medicación. Al mismo tiempo, promueve la difusión de campañas masivas de comunicación para concientizar sobre la importancia del testeo oportuno y la prevención de transmisiones.


Suma un capítulo específico para las mujeres y personas con capacidad de gestar, estableciendo la entrega de leche de fórmula gratuita durante los primeros 18 meses de vida para los hijos de una persona con VIH o Hepatitis, ya que es recomendable que amamanten. Además, exige al personal médico a informar sobre las opciones de parto y prohíbe sugerir cesáreas innecesarias basándose únicamente en el estado serológico de la persona.


La aprobación de la mencionada ley acorta la brecha del olvido y el desconocimiento acerca de los virus de hepatitis e impulsa las iniciativas que proponen la OPS/OMS y el objetivo último de la estrategia de eliminar las hepatitis víricas como problema de salud pública, para lo cual se fijaron las metas mundiales de reducir las nuevas infecciones por virus de la hepatitis en un 90% y la mortalidad por las enfermedades que causan en un 65% para 2030.


En el contexto actual de un mundo atravesado por la pandemia de COVID-19, y las nuevas amenazas globales de hepatitis aguda y otras enfermedades, debe reforzarse la prestación de servicios más simplificados e integrados dentro de los servicios y programas sanitarios existentes, incluido un mayor compromiso con la triple eliminación de la transmisión materno infantil del VIH, la hepatitis B y la sífilis.


Referencias


1https://bancos.salud.gob.ar/sites/default/files/2020-01/0000001592cnt-2019-10_boletin-hepatitis.pdf 2https://www.paho.org/sites/default/files/2022-cde-dia-mundial-hepatitis-nota-conceptual_0.pdf 3https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/266657/20220718

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