• Emiliano Elso - Jefe del sector Mesa de Entradas de FABA

Un rockero en Mesa de Entradas


Emiliano Elso (47) es el Jefe del sector Mesa de Entradas de FABA. Detrás de su apariencia discreta y tímida, cuando se sube a los escenarios con su banda logra encender a miles de seguidores en shows de música punk

Con una trayectoria de 30 años como empleado en Mesa de Entradas, hoy es jefe de ese sector con personal a cargo. La principal tarea de su sector en FABA es la de entrada y salida de correspondencia, el reparto en la calle, además de colaborar con los demás sectores que lo requieran. A lo largo de estos 30 años de trabajo, FABAInforma parte de su vida y su crecimiento personal. “Trabajando en FABA me casé, tuve tres hijos, hice muchas cosas por fuera de mi trabajo y me adapté a los cambios de la institución. Nunca mi trabajo impidió que desarrollara mi actividad musical. FABA siempre me ayudó”, reconoce Emiliano.


Egresado del Colegio Nacional José Hernández, Emiliano pensaba estudiar Abogacía. Sin embargo, la influencia de dos bandas de rock cambió su destino y se zambulló intuitivamente a una vocación que no lo ha abandonado. Desde ese entonces es bajista de una banda de punk rock platense que ha logrado alcance nacional e internacional. Su osadía de adolescente lo llevó a comprar un bajo, instrumento que por ese entonces todavía no sabía tocar. Con un compañero de la secundaria y dos amigos más armaron la banda que aún hoy sigue tocando bajo el nombre de Embajada Boliviana.


“Ya en el Colegio Nacional con un amigo (Julián) queríamos formar una banda de rock, nos gustaba mucho Ataque 77 (banda nacional) y Los Ramones (grupo de Estados Unidos). Con mi primer sueldo en FABA me compré un bajo y así como lo compré lo guardé debajo de la cama porque no sabía tocarlo”, cuenta Emiliano.

En estos 30 años de vida de la banda hubo cambios de integrantes, pero Emiliano (bajista) y Julián (cantante) están desde el inicio.


Embajada Boliviana: una banda de punk


Empezaron componiendo canciones y desde octubre de 1992 tocan en público bajo el nombre de Embajada Boliviana. “Hacemos un género que es el punk, fuimos creciendo de a poco, al principio grabábamos `demos´ de tres canciones en nuestras casas de forma artesanal en pequeños porta estudios, muy desprolijos que todavía andan dando vuelta por ahí”, cuenta Emiliano.


Con intervalos de separación y vueltas a los escenarios Embajada Boliviana supo crecer y fidelizar a su público. Tocando en la ciudad de La Plata a lo largo de diez años lograron un nutrido grupo de seguidores que aprecian sus canciones y asisten a sus presentaciones.


“En el año 2000 grabamos un disco de estudio Soñando locuras, casi enseguida tocamos en Cemento en Buenos Aires y tuvimos un par de shows más y después nos separamos”, cuenta Emiliano. Por un lapso de diez años, de 2000 a 2010, la banda abandonó los shows y el público, aunque igual se seguían juntando en eventos familiares. “Casi sin darnos cuenta durante esos años el disco creció mucho y en 2010 nos ofrecen hacer una gira por todo el país: San Juan, Mendoza, Córdoba, Ushuaia, Río Gallegos, Comodoro Rivadavia, en la que tocamos a sala llena y que culminó en el Teatro Flores de CABA donde hubo muchísima gente (casi 5.000 personas), show que dio origen a un disco en vivo”, comenta.


Sin embargo, toda esa euforia y alegría se vio empañada por un problema de salud del cantante que modificó la actividad del grupo, que lejos de significar un obstáculo, los fortaleció. “En esa gira, el cantante tuvo un problema en el oído que le impidió seguir expuesto a música muy fuerte y entonces la banda se rearma y desde ese momento hacemos un bloque acústico y un bloque eléctrico”, explica Emiliano.


Y –apunta– lógicamente la banda dejó de ser comercial pasó a ser una “banda de culto”. Con ese nuevo formato grabamos cuatro discos, tocando por todo el país y en 2019 coronamos con una gira por siete ciudades de México, una experiencia muy linda, la gente muy afectuosa, volvimos y grabamos otro disco más. Después llegó la pandemia y todo quedó parado.


Pura adrenalina


“Estar en el escenario tocando es pura adrenalina”, confiesa Emiliano. Sin embargo –señala– es muy difícil vivir de la música y demanda mucho tiempo, ensayos y recursos poder grabar los discos. No es fácil llevar adelante una banda de rock, nunca pudimos vivir de esto, son pocas las bandas que lo logran. Los demás integrantes también tienen sus respectivos trabajos.


Este año cuando de a poco se fueron reorganizando actividades culturales, Embajada Boliviana presenta sus últimos shows de despedida. “Decidimos separarnos con dos shows en La Plata ( 11 y 15 de diciembre), que agotaron sus entradas, y tres en la ciudad de Buenos Aires (18 y 19 de diciembre) para culminar en enero con la última gira por México”, contó Emiliano.


Seguramente vamos a seguir tocando en proyectos individuales –dijo– pero mantener el nombre de la banda exige un compromiso que demanda mucho esfuerzo y recursos económicos para sostener el nivel de calidad de las grabaciones. Es hora de tomar un descanso.


Emiliano que tiene tres hijos adolescentes comenta que sus gustos musicales son muy diferentes a los de su generación. “Escuchan otra música y se comunican de otra manera”, comenta. Y si bien Emiliano indaga en esos nuevos ritmos para conocer de qué va la música de hoy, él se autodefine: “Yo soy rockero”.


Producción discográfica


Se puede acceder a su producción discográfica a través de todas las plataformas digitales de música.


Las primeras grabaciones de la década del 90: Embajada Boliviana; Perdiendo el control y Quien quiera oír que oiga Los Discos: 2010- Soñando locuras; 2012- Sensaciones encontradas; 2016- Las mejores canciones del mundo (álbum eléctrico y acústico); 2019- Ningunos loquitos y 2020- Alternativo.



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